



¿De dónde viene este rollo de «amorito»?
Hay historias de amor que empiezan con una mirada… y otras que empiezan con un helado. La nuestra, claramente, pertenece al segundo grupo 🍦✨. Hace años descubrimos juntos la heladería Amorino, esa pequeña fábrica de felicidad donde los helados tienen forma de flor y donde, sin saberlo, empezó también nuestro “amorito style”. Entre cucharitas robadas, sabores compartidos y paseos eternos con las manos frías y el corazón calentito, el nombre fue transformándose poco a poco… de Amorino a “amorito”. Y ya nunca hubo vuelta atrás.
Nos enamoró no solo el helado, sino todo lo que transmitía aquel lugar: la delicadeza de las flores hechas con gelato, el ambiente romántico, la mezcla de Italia y París, y esa sensación de que las cosas bonitas deben disfrutarse despacio. Amorino nació en París en 2002 de la mano de dos amigos italianos que querían compartir el auténtico gelato artesanal, y sinceramente… sentimos que también inventaron sin querer nuestro lenguaje del amor.
Así que cuando nos escuchéis llamarnos “amorito”, ya sabéis que no es solo un apodo cariñoso. Es toda una filosofía. Es decir “vamos a por un helado aunque haga frío”. Es pedir siempre demasiados sabores. Es discutir cuál es mejor y acabar compartiéndolos igualmente. Es elegir el cucurucho bonito porque la vida ya tiene suficientes cosas serias. Es quererse mucho en las pequeñas cosas, en los rituales tontos y en esos momentos que parecen insignificantes… pero que luego terminan siendo recuerdos para siempre 💛
Y quizá por eso nuestra boda tiene tanto de “amorito style”. Porque queremos que todo se sienta así: dulce, divertido, un poquito italiano, un poquito romántico y muy nosotros. Como esos helados en forma de rosa que parecen hechos para enamorados. Porque al final, el amor también se construye así… sabor a sabor, paseo a paseo y sonrisa a sonrisa 🍨🌹



